Se buscan más héroes de la nueva educación

Las competencias y habilidades requeridas por las empresas han tenido un cambio significativo y seg√ļn el Foro Econ√≥mico Mundial (2016), para el 2020 el 35 % de los talentos importantes para el √°mbito laboral hoy, habr√°n cambiado. El impacto de la cuarta revoluci√≥n industrial ya se vive actualmente y seguir√° aumentando.

Nuestro país de cara a la transformación digital más allá del cambio tecnológico, está abocado a evolucionar su mentalidad y desarrollar nuevas habilidades.

Ser parte de una nación que se adapte a las nuevas lógicas tecnológicas, económicas y sociales significa que cada ciudadano tome consciencia de su necesidad de aprendizaje incluyendo su propia habilidad para gestionar la incertidumbre y ser responsable de construir-se y de transformar su cultura hacia el progreso y el bienestar.

Sin embargo, los impactos de la cuarta revolución industrial no deben entenderse como algo negativo, por el contrario, son una gran oportunidad para el país y son un desafío para que los líderes comprendan que deben abordar con sumo rigor los debates respecto a las dinámicas de nuestro mercado laboral, de las discusiones profundas respecto al modelo de educación que tenemos y de la capacidad para que esos cambios institucionales se traduzcan en acciones en los territorios.

Seg√ļn Juan Carlos Acero Henao, polit√≥logo experto en asuntos de educaci√≥n y cierre de brechas de capital humano, ‚ÄúTiene que mirarse especialmente la desconexi√≥n respecto a los aprendizajes, competencias y habilidades que los estudiantes no est√°n adquiriendo en el proceso educativo, de cara a las nuevas din√°micas mundiales, pero sobre todo, poner acento en que los contenidos actuales no est√°n en sincron√≠a con las din√°micas productivas del pa√≠s y en especial, con las competencias del siglo XXI. Hoy, las habilidades socio-emocionales est√°n en el centro de atenci√≥n, pues ser√°n estas las que podr√°n determinar las ventanas de oportunidad en las trayectorias de vida de los ni√Īos, ni√Īas, adolescentes y j√≥venes‚ÄĚ.

La evolución nacional entonces precisa dimensionar la necesidad urgente de formación en estas habilidades socio-emocionales que habiliten para ver las nuevas posibilidades y afrontar el cambio a nuestro favor, atravesando los retos en materia de educación y empleabilidad frente a la transición a la cuarta revolución industrial.

Tambi√©n necesitamos replantear la forma y las metodolog√≠as con las que educamos, los observables a evaluar en la educaci√≥n de los seres humanos de la era digital.¬†Y por √ļltimo, los referentes en materia de educaci√≥n tambi√©n est√°n cambiando a un ritmo y velocidad mayores que lo que ocurre en las instituciones encargadas de la formaci√≥n tradicional.

La sociedad legitima a nuevos maestros en sus redes sociales, a gur√ļs, influencers y mentores para crecer y prosperar.

El cambio en el modelo educativo y nuevos aprendizajes que integren las habilidades socioemocionales (HSE) ha cobrado relevancia a partir del siglo XX desde distintas perspectivas. Una de ellas, un referente internacional para la conceptualizaci√≥n de la nueva educaci√≥n y el aprendizaje como lo es el ‚Äúinforme Delors‚ÄĚ, publicado en 1996 por la Comisi√≥n Internacional sobre la educaci√≥n para el siglo¬†XXI, bajo el t√≠tulo ‚ÄúLa educaci√≥n encierra un tesoro‚ÄĚ y presidida por Jacques Delors, que hace referencia a la educaci√≥n con una visi√≥n integrada y humanista del aprendizaje.

En Colombia hay buenas iniciativas que trabajan en el desarrollo de las habilidades socioemocionales, pero muy pocas que eval√ļen el impacto y la efectividad, sobre todo que no sean propuestas de corto plazo.

Por ejemplo, la estrategia ‚ÄúEducando con Energ√≠a‚ÄĚ que desde el 2013 ha impactado en m√°s de 18.000 estudiantes de Bogot√° y Cundinamarca, trabaja con docentes, directivos y familiares en el desarrollo de las HSE. ‚ÄúLo que falta trabajar yo lo veo en dos v√≠as: Una un programa educativo nacional que brinde herramientas concretas a los docentes para fortalecer las HSE, incluyendo un proceso formativo profundo a los maestros sobre estos temas. La segunda, una agenda que articule a todos los que trabajan en esa misma v√≠a, para que exista un proceso metodol√≥gico robusto, pero adem√°s medible, que promueva la implementaci√≥n desde la realidad de los territorios‚ÄĚ afirma Acero.

Los docentes como aprendices y líderes del cambio

Algunas de las competencias que los expertos hoy destacan deben ser parte de la formación del docente son entre otras: inteligencia emocional, pensamiento crítico, innovación y metodologías ágiles.

Por lo anterior, hay un importante desafío para el país y sus docentes. Necesitamos elevar la consciencia sobre los docentes como jugadores de un rol fundamental en los momentos significativos y los sucesos vitales de sus estudiantes.

Ellos deben promover desde sus escenarios educativos las habilidades socio-emocionales, entre ellos la habilidad en la toma de decisiones, en el momento de la elección vocacional de los adolescentes y jóvenes al momento de la elección de sus oficios y profesiones.

Hoy por ejemplo en Bogot√°, de la mano del sector p√ļblico, el privado y la cooperaci√≥n se est√° desarrollando un diplomado en herramientas para el fortalecimiento de las habilidades socio-emocionales estructurado por la Organizaci√≥n de Estados Iberoamericanos sobre los temas de orientaci√≥n y las trayectorias de vida, con 510 docentes de colegios p√ļblicos de Bogot√°.

Hoy necesitamos comprender que los seres humanos en cualquiera de las etapas de la vida y en el trasegar de sus ‚Äútrayectorias de vida‚ÄĚ, se les presentar√° situaciones que puedan potencializar sus capacidades, pero tambi√©n, que hay muchos estudiantes, por las circunstancias del contexto, su vida familiar, condiciones econ√≥micas, o incluso la calidad de su educaci√≥n en sus centros de ense√Īanza, que no contar√°n con las mismas posibilidades y ser√°n sus habilidades socio-emocionales las herramientas que los tendr√°n para resolver estas vicisitudes, para el ejercicio responsable de la ciudadan√≠a, pero sobre todo, ser√°n aquellas que pondr√° en juego en el momento en que cumplan un rol en el mundo desde su profesi√≥n u oficio.

‚ÄúSon las habilidades socio-emocionales las que har√°n la diferencia, por ejemplo, en una entrevista o cuando est√©n participando de un ambiente laboral, en donde tendr√°n que interactuar con diferentes personas, edades y contextos. De estas depende que a los j√≥venes como dicen, no los contraten por lo que saben y los boten por lo que son‚ÄĚ afirma Acero.

El empoderamiento colectivo

En todos los √°mbitos del ser humano; laboral, familiar, personal se requiere redefinir el liderazgo.

El l√≠der del siglo XXI es principalmente un educador, es quien dise√Īa el futuro inspirando la innovaci√≥n para adaptarnos y construir una sociedad competente y arm√≥nica. Es aquel que propone y divulga iniciativas para preparar a su comunidad hacia el desarrollo humano y digital.

El nuevo líder es aquel que articula redes y promueve nuevas maneras de convivir para aprovechar las oportunidades que trae consigo el cambio tecnológico y cultural.

Tenemos que reconocer que el sector productivo colombiano ha puesto de manifiesto la necesidad de transformar la educación en Colombia de cara a los nuevos desafíos.

Lo expresa el informe que presentó el Consejo Gremial Nacional al nuevo gobierno, cuando hace una serie de recomendaciones, entre ellas la apuesta para cerrar brechas de capital humano, el trabajo con las habilidades socioemocionales, ante las grandes dificultades en los procesos de contratación, por no encontrar en Colombia los perfiles que el sector productivo necesita hoy.

Acero afirma ‚Äúcada vez m√°s vemos un inter√©s genuino del sector privado, desde sus programas de sostenibilidad y responsabilidad social de trabajar por los temas de educaci√≥n, articulados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS. El asunto ahora es c√≥mo articular todos esos esfuerzos, a trav√©s de un acuerdo nacional de todos los actores de la educaci√≥n incluyendo el sector privado, para que esos esfuerzos sean mucho m√°s eficaces‚ÄĚ.

El desaf√≠o es grande, Colombia necesita m√°s de esta nueva casta de l√≠deres multi-generacionales, tanto en el sector p√ļblico, como en el privado y por supuesto en el tercer sector (ONG) que a√ļnen sus talentos y esfuerzos con iniciativas de programas de formaci√≥n para docentes, para l√≠deres organizacionales y pol√≠ticos que movilicen a sus comunidades a aprender y a seguir aprendiendo las habilidades para la vida actual.

Como ciudadanos y colombianos podemos elegir la toma de consciencia, el empoderamiento y el trabajo en red para asumir los retos educativos y de liderazgo que exige el cambio, ó quejarnos, rezagarnos y observar los resultados de la falta de solidaridad, la parálisis, o la negligencia.


Por Jessica Triana. Coach Ejecutivo y Equipos
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